Qué es importante para las universidades
Si bien no hay una fórmula mágica que siguen todas las universidades en el proceso de admisiones, la mayoría tiene en cuenta criterios similares.
Nivel académico
La mayoría de las universidades confía en tu nivel académico para determinar si te aceptará en sus programas. Busca en el catálogo de la universidad o en su sitio de Internet para averiguar si tus estudios de la escuela secundaria cumplen los requisitos mínimos de esa universidad.
Por ejemplo, puedes encontrar que una institución de artes liberales requiere tres años de matemáticas, cuatro años de idioma y dos años de ciencias. Sin embargo, si solicitas ser admitido en un programa universitario de premedicina, tal vez se requieran por lo menos cuatro años de matemáticas, cuatro años de ciencias y tres años de idioma.
Las universidades también evalúan tu elección de materias no obligatorias. Buscan evidencias de que has aprovechado al máximo los cursos que ofrecía tu escuela secundaria. La elección de un curso adicional de matemáticas, ciencias o tu campo de interés no sólo aumentará tus conocimientos sino que también te ubicará en mejor lugar que otros solicitantes que tengan los créditos mínimos. Por lo tanto, si puedes soportarlo, piensa en tomar una clase adicional en vez de incorporar tiempo en un salón de estudios a tu programa.
Logros no académicos
Y si bien los logros académicos son importantes, las universidades observan tus logros no académicos para tener una mejor idea de qué clase de persona eres. Aquí es donde ayudan tus clubes, posiciones de liderazgo y participación en la comunidad. A las universidades les gusta ver las evidencias de tus ambiciones y algunos pasos tempranos que has dado para convertir tus sueños en realidad.
Recuerda que las universidades generalmente observan el alcance y la profundidad de tu experiencia, en lugar de confiar en sólo los números.
Y no hagas una lista de una docena de clubes y organizaciones para impresionar a la universidad.
Es preferible mostrar que realmente eres una persona comprometida y exitosa en unas pocas organizaciones (en la escuela o en tu comunidad) o que trabajó mucho para desarrollar un talento, como jugar al ajedrez o tocar el piano.